Es la lucha del animal contra el hombre, de la bestia contra el ser humano. Cuerpo a cuerpo, sin cuerdas ni palos, hasta que logran reducirlo.
Es el tradicional espectáculo que cada año tiene lugar en Sabucedo. Los participantes usan su fuerza y su destreza, así como su experiencia para sujetar al caballo.
Uno de los momentos más emocionantes es cuando los pequeños acceden al recinto. Ellos son los encargados de separar a los potros del resto de la manada.
Sudor, valor y esfuerzo. En cuanto logran atrapar al animal los rapan y desparasitan. Una vez completado el ritual, en total 500 caballos, los devuelven a su estado salvaje, hata el año siguiente que volverán a sanearlos, tal y como llevan haciendo cientos de años.