Ingresar en urgencias o acudir a un especialista es un mal trago, mucho mayor si además nos lo cobran. El debate se reabre porque los italianos tendrán que abonar diez euros por consulta con el especialista y 25 por una urgencia sin ingreso. Y, en España, ¿cuánto estaríamos dispuestos a pagar?
Algunas comunidades como Andalucía ya han puesto en marcha la llamada factura en la sombra, un cálculo del coste de los tratamientos médicos si no fueran públicos. La mejor forma de despertar conciencias es una cifra sobre la mesa.
Para muchos, el problema no es el coste sino quienes abusan del sistema público. Los expertos advierten de que el dinero de la seguridad social no es infinito y las arcas públicas necesitan oxígeno.