Administracion Trump
Los estadounidenses hacen acopio de productos por el miedo a que los aranceles eliminen productos de los supermercados
Televisores, salsa de soja y artículos de deporte. Los estadounidenses hacen acopio de algunos productos para los que Donald Trump ha impuesto aranceles. Artículos procedentes sobre todo de China. Ahora es el momento de comprar.

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Los estadounidenses no se fían. Tienen la experiencia del aumento de los precios durante la COVID 19. Y no han dudando en llenar sus carritos de la compra con todo tipo de artículos importados. Aquellos a los que el pasado miércoles el presidente Trump impuso aranceles más radicales. La nueva medida, que entrará en vigor a mediados de abril y hasta entonces los supermercados están viendo como algunos de estos productos desaparecen de sus estanterías a velocidad de vértigo. Bienes clave como electrónicos, coches, maquinaria industrial, textiles, prendas deportivas, alimentos... Todos ellos con unos aranceles del 25%. “Estamos viendo niveles de importación que no veíamos desde antes de la pandemia. Las empresas quieren llenar sus estanterías antes de que los aranceles eleven los precios de forma significativa”, explicó Karen Liu, analista de comercio internacional de Global Trade Insights.
El miércoles por la tarde, en la red social Bluesky, Mark Cuban , el multimillonario empresario y personalidad televisiva, sugirió a sus seguidores que empezaran a acumular existencias. "Desde pasta de dientes hasta jabón, cualquier cosa que encuentren espacio de almacenamiento, cómprenla antes de que tengan que reponer el inventario", escribió Cuban en una publicación . "Aunque sea de fabricación estadounidense, subirán el precio y culparán a los aranceles". Ante este panorama, compañías importadoras y minoristas han comenzado a acumular inventario, adelantando pedidos y saturando almacenes con mercancía extranjera antes de que los nuevos impuestos se traduzcan en un aumento considerable de costos.
El puerto de Los Ángeles, uno de los más transitados del país, ha registrado un incremento del 18% en el volumen de carga en comparación con el mismo período del año pasado. Asimismo, empresas logísticas reportan cuellos de botella y falta de espacio en sus almacenes costeros, especialmente en California y Nueva York.
El impacto en las empresas y en los consumidores
Para muchas empresas pequeñas y medianas, el acopio representa una estrategia de supervivencia. Sin embargo, no todas cuentan con los recursos para asumir los gastos de grandes compras por adelantado ni el almacenamiento de los productos adquiridos. “Nos estamos preparando lo mejor posible, pero si los aranceles se mantienen, inevitablemente tendremos que trasladar parte de esos costos a los consumidores”, dijo Mark Thompson, propietario de una cadena de ferreterías en Texas.
Las empresas minoristas como Walmart y Target han reestructurado sus cadenas de suministro, priorizando proveedores de países no afectados por los aranceles. Sin embargo, los expertos advierten que esta solución solo es viable para ciertas industrias. Economistas y líderes empresariales han manifestado su preocupación por las posibles repercusiones inflacionarias. El Fondo Monetario Internacional advirtió que la imposición de aranceles de manera unilateral puede desencadenar represalias comerciales y ralentizar el crecimiento económico global. “Es una estrategia de corto plazo que podría salir muy cara a largo plazo”, afirma el profesor Joseph Mallory, experto en economía internacional de la Universidad de Georgetown. “El acopio puede aliviar el golpe inicial, pero no es sostenible en un entorno comercial cada vez más incierto.”
Ropa, coches y café
Buena parte de las frutas y verduras que se venden en Estados Unidos provienen de México y Canadá. Dos países que no se han visto afectados en la última ronda de aranceles. Pero otros productos como el azúcar, el café, el arroz o el aceite de oliva pueden encarecer sus precios en los próximos días. En el caso del aceite de oliva, el 95% del que se consume en Estados Unidos procede de Italia, España, Túnez y Turquía.
La industria textil, el calzado y la confección, sería otro de los sectores más afectados. Los productos que llegan de Vietnam tendrán un arancel del 46% y las importaciones de Bangladesh del 37%. Muchos productores, como Nike, ya habían trasladado hace años su producción a varios países asiáticos. Ahora esos productos incrementarían notablemente su precio.
Con la fecha límite aproximándose rápidamente, la atmósfera en el sector empresarial estadounidense es de tensión y expectativa. Lo que para algunos representa una medida preventiva, para otros podría ser el preludio de una nueva guerra comercial con consecuencias difíciles de prever.
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