Galicia

La 'banda del simpa' se instala en Santiago de Compostela: "Te quedas con cara de tonto"

El número de establecimientos que sufren los impagos de los clientes crece en la capital gallega.

Catedral de Santiago de Compostela, Galicia

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Los tienen localizados. Es una pareja, un hombre y una mujer, de menos de 30 años, y que no levantan, a priori, ningún tipo de sospecha. La Policía sabe quiénes son, pero poco pueden hacer contra ellos. Estas dos personas tienen revolucionados a los establecimientos hosteleros del casco antiguo de Santiago de Compostela.

"Emitimos un comunicado desde nuestra asociación para que todos los compañeros estén alerta y cada día nos llaman para notificarnos casos", comenta Thor Rodríguez, presidente de la Asociación de Hostelería de Compostela.

El Café La Morena fue una de las primeras víctimas de la ciudad. Uno de los miembros de la 'banda del simpa' pidió al gerente del local si podía cargar su teléfono móvil dentro del establecimiento tras haber comido. Él respondió que sí.

"Después bajé al sótano a por unas cosas, cuestión de segundos, y cuando regresé arriba no estaba el móvil, ni tampoco ellos", explica Gustavo Mato, hostelero. Él denunció el hecho ante la Policía. En total perdió más de 60 euros. "Comieron lo que quisieron, y te quedas con cara de tonto. Es una impotencia", se lamenta.

Poco después, en un restaurante italiano de Santiago, ocurrió lo mismo. Michaela, propietaria de L'Incontro, asegura que, como ya habían recibido el comunicado de la asociación hostelera de la ciudad, estaban atentos a lo que pudiese pasar. "Una camarera empezó a dudar de una pareja y procuró no perderles de vista tras la comida", dice. Pero en un instante que se agachó a recoger algo del suelo, la 'banda del simpa' echó a correr. Ella les persiguió "y logró cogerlos hasta que vino la Policía. Pocas horas después estaban haciendo lo mismo en otro restaurante", explica Michaela.

Se consideran delitos leves

En este caso la cuenta ascendía a más de 80 euros y, también en esta ocasión, no se abonó el importe, pese a haberles alcanzado. Al tratarse de pequeñas cantidades, inferiores a los 400 euros, se consideran delitos leves, por lo que los infractores vuelven a la calle.

La Policía Nacional ha recogido ya diferentes denuncias, pero animan a los hosteleros a que lo sigan haciendo. Cuantos más delitos acumulen antes se podrá tomar medidas contra esta pareja, la peor pesadilla del verano de los restaurantes y bares de Santiago de Compostela.

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