Urinarios

¿Fin a último escollo ente perros y humanos? Palos (Huelva) instala un urinario para canes

El dispositivo está rociado con olores atrayentes y un operario se encargará de higienizarlo. De funcionar, acabaría con el debate sobre higiene pública relacionada con estos animales.

Un cachorro en la calle

Un cachorro en la callePixabay

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Se calcula que en España hay siete millones de perros viviendo en nuestros hogares. El número de mascotas en nuestro país es mayor que el de niños: 15 millones (perros y gatos) frente a 6,6.

Aunque nos acompañen el resto de sus vidas jamás aprenderán, salvo casos muy excepcionales, a utilizar las letrinas del cuarto de baño. Y cuantos más hay, más problemas de higiene pública pueden causar en las calles, por el insoportable olor que emiten y por las bacterias que generan. De hecho, es difícil encontrar una sola esquina o farola que no huela a orín de can. Y aunque los dueños más cívicos los disuelvan con agua y detergente, esos rastros permanecen.

El punto de mira está, en el reino de estos cuadrúpedos, en el macho. Ellos, guiados por su potente olfato, marcan más puntos que ellas con el fin de dejar su huella o delimitar un territorio. Así que teniendo todo esto en cuenta, en Palos (Huelva), han tomado una decisión drástica: reservar un mismo lugar para hacerlo, el Pipiguau.

Se trata de un dispositivo que emite olores atrayentes para la mascota, y dispone de almacén para contener grandes cantidades. Una vez que está lleno, el dispositivo envía una señal que da el aviso. Un operario llegará en motocicleta, equipado con aspirador y y bomba de agua para eliminar cualquier resto de pipí.

¿Y si funciona?

Este sistema se instalará a modo de prueba en el parque del Príncipe. De tener éxito, se extendería. El ayuntamiento asegura que de esta forma podría evitarse "el deterioro del mobiliario urbano". Quién sabe si esta es la solución definitiva a un problema creciente. De ser cierto, salvaría el último escollo en la relación entre los perros humanos. De momento, a esperar y seguir disolviendo sus pises y recogiendo sus cacas.

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