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PANDEMIA

¿Qué hacer si tu hijo se levanta con mocos?

La COVID-19, a pesar de afectar mayoritariamente de manera más leve a niños, supone una complejidad para padres, colegios y profesionales sanitarios.

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En muchas ocasiones, sus síntomas son indistinguibles de cualquier infección respiratoria, desde un catarro a una gripe. ¿Cómo no perder la cabeza en estos duros meses de otoño-invierno que nos esperan?

Igual estabas esperando algoritmos claros de cómo actuar si tu hijo se levanta con mocos o si le tomas la temperatura y te encuentras con el termómetro en 37.7ºC. Sentimos decirte que nunca nada es blanco ni negro, hay una amplia escala de grises, pero en esta incertidumbre que manejamos mucha más. Vamos a intentar aclararte un poco la situación aunque, ante cualquier duda, lo mejor siempre es consultar con vuestro pediatra, que es quien mejor conoce a tu niño y sus antecedentes.

Pregunta 1: “Mi hijo se levanta con mocos, ¿lo puedo llevar al colegio?”

En principio, la mucosidad nasal, el moquillo de toda la vida, de manera aislada, no sería criterio para sospechar coronavirus en un niño. ¿No tiene tos? ¿No tiene fiebre? ¿No hay nadie más enfermo en casa ni ha estado con nadie sospechoso de COVID? En principio podría hacer vida normal. Vigílalo y a ver cómo evoluciona.

Pregunta 2: Ahora no son sólo mocos, la cosa se complica, ahora son mocos y tos. ¿Qué hacemos?

Lo mejor es dejarlo en casa. ¿Llamamos siempre al pediatra? No tiene por qué, no siempre hay que llamar al pediatra. Tenemos dos posibilidades:

• Si es sólo algo de tos, lo ideal es que se quede en casa y vigilar cómo pasa el día. Si no va a más, entonces al día siguiente se retoma la vida normal. Si se suma algo de fiebre o aumenta la tos, habría que llamar al pediatra y que sea quien decida si hay que hacer alguna prueba para descartar COVID o no.

Niña con mocos
Niña con mocos | iStock

• Si ha pasado la noche tosiendo y con dificultad para respirar, ahí sí sería aconsejable llamar al pediatra a primera hora. Recuerda que lo ideal es no acudir a un centro sanitario. Si vuestro pediatra, por lo que contáis, considera que hay que ver al niño, no dudes que lo hará.

Ahora añadimos un síntoma más a la pregunta 3: “Mi niño se ha levantado con mocos, tos y febrícula, ¿qué hago?”

Un niño con febrícula no debería ir al cole, ni este año, ni años anteriores. Lo mejor es que te lo quedes en casa y hables tranquilamente con vuestro pediatra. Igual lo mejor no es llamar corriendo el mismo día. Si el niño está bien y le das 24 horas de margen, le podrás dar más información a vuestro pediatra de su evolución. Si en lugar de febrícula hay fiebre, ya ni hablamos.

¿Cuándo le solicitará PCR el pediatra a nuestro hijo o los nuevos tests rápidos de antígenos?

Cualquiera de las dos pruebas son capaces de diagnosticar la infección aguda por SARS-CoV-2. Dependerá un poco de los síntomas que tenga el niño. Es cierto que es importante pedir muchas para que se escapen los mínimos casos leves posibles. Si tu niño tiene fiebre continuada, tos y mocos, lo probable es que le pida cualquiera de ellas (la que tengan disponible en tu comunidad).

¿Y si ha tenido sólo un pico de febrícula y está bien? Primero es importante saber qué termómetro has usado. Ojo a los termómetros de frente, pueden estimar al alza o a la baja la temperatura. Si el niño está bien, es posible que quiera contactar con vosotros telefónicamente al día siguiente para ver su evolución o si aparecen otros síntomas. Si la evolución es a más, siempre se puede pedir una prueba para saber si se trata de COVID-19. También es importante informar a vuestro pediatra de si hay más personas enfermas en casa o ha habido algún contacto de riesgo con algún enfermo.

Ves que saber qué hacer si pasa “a” o si pasa “b” es muy complicado de manera clara. Lo importante es siempre hacer una valoración individual, ser más precavido que años anteriores y, a la más mínima duda, dejar al niño en casa hasta poder contactar telefónicamente con vuestro pediatra. Igual no hay que pedir cita para el mismo día, es mejor esperar en casa y darle unas horas de margen al niño a ver cómo evoluciona. Ánimo con el otoño y el invierno.

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